Hay un juguete muy poderoso que acompaña el niño en su desarrollo global, un "objeto" -  hecho a mano con lana virgen y algodón - que cobra vida através de su juego: la muñeca.


La calidez y el calor que aportan las fibras naturales (llenas también de vida, propia de la naturaleza en sí misma) miman los sentidos del niño, mientras la proporción y la harmonía le permiten relacionarse con su corporalidad y asimilar la forma y las características humanas porqué respetan su canon (la relación cabeza/cuerpo debe ser entre 1:3 hasta 1:6).

La cabeza es dura y esférica y se localiza erecta sobre el tronco; el tronco ampara la cabeza y se articula con brazos y piernas; los miembros son radiales a ese tronco, más flexibles y más blandos.


La preferencia por muñecas con rasgos sencillos favorece a que la imaginación del niño actúe sobre la imagen de la muñeca. Puede proyectar hacia el muñeco si está triste, contenta, feliz, enfadada o con cualquier otra emoción; hoy puede ser una cosa y mañana otra totalmente distinta. Cuanto más sencilla sea, más espacio libre tendrá el niño para crear y recrear su muñeca.


Como juguete, la muñeca puede ser un vehículo para proyectar sus emociones y las relaciones que vive en su entorno, vivenciando los valores humanos y entrenando sus capacidades sociales y emocionales.

En un primer momento, el niño refleja a través de su juego con la muñeca los cuidados que él mismo recibe y observa; a medida que crece, la muñeca se transforma en un espejo de él mismo.

La relación con la muñeca cambia con el desarrollo del infante y puede ser distinta cada día; el muñeco está a disposición del niño: puede ser abrazado, rechazado, acariciado o maltratado, vestido con amor en un momento o ser olvidado en otro.


La primera muñeca (hasta el primer año aproximadamente) debe de ser lo más simple posible. Blanda, suave y manejable, es un objeto de compañía donde se puede potenciar solo la forma de la cabeza, acompañado por un cuerpo indefinido que sea una tela con o sin nudos en las extremidades. Sin pelo o partes que se desprendan para que el niño pueda poner en la boca. Aquí, sobre todo interesa al niño una muñeca que sea buena de tocar y de acariciar.


En una segunda etapa (que empieza aproximadamente entre uno y dos años) el niño empieza a realizar un paralelismo entre los cuidados y las interacciones que establece con los adultos y las interacciones que establece con su muñeca. Empieza a ser más consciente de las partes de su cuerpo, sobre todo si empieza a caminar, por lo tanto ahora su muñeca puede tener una figura flexible con brazos y piernas. Mientras la cabeza es dura, los miembros tienden a ser más suaves.
Cuando aparece el lenguaje, aproximadamente hacia los 18 meses, los niños comienzan a entablar interminables conversaciones con sus muñecos. Este juego les permite exteriorizar sus emociones.
La muñeca transmite presencia humana y le puede ayudar a sentirse seguro en la ausencia de los padres.
Tiene un lugar relevante, necesita dormir, comer, reír y llorar, en definitiva, todo lo que él niño esté experimentando en este momento.


Un paso más (aproximadamente entre tres a cuatro años): el niño profundiza la relación con su corporalidad. Cuando hace frío se abriga, cuando hace calor se quita el jersey; para caminar por la calle se viste los zapatos, para dormir se pone el pijama y se cubre con las mantas en la cama para estar calientito; tiene pelo y se peina. Pasa entonces a reproducir todas esas experiencias con su muñeco así que necesitará vestidos y accesorios.




Hacer y crear con las manos, nos conecta a nosotros mismos desde la  sensibilidad.“ 

Anne Isabel Nott. Docente en el postgrado  en Pedagogía WALDORF con la cual realicé mi primera muñeca de abrazar.
El mejor regalo que podemos ofrecer a nuestros niños son aquellos que lleven impreso esa parte esencial de nosotros.


Aquí os dejo un "tutorial" para confeccionar la muñeca de abrazar pensada para niños de  1-2 años. Os animáis? ;)


Materiales:
Lana de oveja, hilo de lana, hilo o cordón de algodón grueso, hilo para bordar (ojos y boca), malla tubular (2-4 cm de ancho), tela de algodón para la cara y las manos, tela de algodón para la ropa, tijera, aguja, patrón.

... Mucha, mucha voluntad!



La cabeza

  1. Empezar la confección a partir de la cabeza, haciendo una pequeña pelota con la lana, lo más firme y apretada posible.

  2. Separar porciones de lana enteras estrechas y finas y envolver la bola de manera uniforme, siempre lo más firme posible. Se repite este paso hasta obtener una esfera de aproximadamente 8 cm de diámetro.

  3. Coger dos tiras gruesas de lana y, poniéndolas en forma de cruz, centrar y envolver la cabeza. Al envolver toda la cabeza crearemos el cuello y parte del tronco. Asegurarse de que haya lana suficiente para el cuello y que esté firme y no tambalee. Anudar el cordón grueso de algodón alrededor del cuello para sujetar.

  4. Fruncir y coser un extremo de la malla. Vestir la malla tubular en la cabeza, cuello y tronco parcial. Fijar el cuello nuevamente con el cordón grueso de algodón.

  5. Para dar la forma de la cara utilizar el cordón grueso de algodón y la aguja. Fijar el hilo en horizontal en la pelota estirando con fuerza hasta el otro lado, realizando la circunferencia completa y apretando bien para crear frente y mejillas. Se repite este paso, ahora en vertical, para crear barbilla y cuello.

  6. Elegir cuál será la cara de la muñeca. Bajar el hilo horizontal en la parte trasera de la cabeza.

  7. Cortar la tela de la cara, coser la parte atrás (en forma casi tubular) dejando abertura en la parte superior de la cabeza y en el cuello.

  8. Introducir a partir del tronco la cabeza por la apertura superior y cerrar cosiendo, cuidando para que no se quede la tela con llegues en la cara.

  9. Anudar nuevamente el cuello esta vez con hilo de algodón cuidando también los pliegues de la tela.

  10. Posicionar ojo y boca de forma simétrica y coserlos a partir de la parte trasera de la cabeza. Dar puntaditas a partir del centro, hasta dibujar los ojos deseados.






Las manos

  1. Cortar dos cuadrados de 6 cm aproximadamente con la misma tela elegida para la cara.

  2. Hacer dos bolas pequeñas con la lana y envolverlas en una cruz ( proceso similar a la cabeza). Atar con el hilo grueso de algodón

  3. En los cuadrados de tela de algodón, coser un círculo en el interior de cada cuadrado. Introducir las bolas y fruncir, dejando fuera la porción de lana correspondiente al brazo. 


  4. Coser para fijar la tela. 



El cuerpo/ropa

  1. Dibujar el patrón en la tea.

  2. Cortar por la linea exterior.

  3. Coser por el lado revés de la tela, dejando la obertura abierta para el montaje (utilizando el punto a trás).

  4. Empezar por coser los dobladillos en las mangas.

  5. Doblar la tela por la mitad en horizontal y coser hasta la obertura (con eso tendremos las mangas y parte del tronco).

  6. Coser las piernas según la indicación del patrón, dejando la entrepierna abierta. Esta parte se coserá después de voltear la tela.





Montaje:

Aquí se buscará que el montaje favorezca la proporción y armonía general del muñeco. También se pondrá la atención sobre el relleno, para que esté lo más equilibrado posible, para que la muñeca sea lo más suave y abrazable posible.

  1. Introducir la cabeza desde el tronco por el agujero para el cuello, realizado en el centro del patrón de los brazos. 


  2. Coser la cabeza a la tela para fijar. 


  3. Rellenar (sin exagerar) las piernas. 


  4. Para adaptar el pantalón al tronco, se puede fruncir o hacer algunas pinzas. Sujetar el 
pantalón al tronco con alfileres. 


  5. Coser la parte superior con la parte inferior, uniendo piernas, brazos y tronco. 


  6. Introducir los brazos por las mangas (asegurándose de que haya suficiente lana), hasta 
que solamente las manos estén fuera.

  7. 
Fruncir las mangas hasta que sujeten bien las manos y coser. 


  8. Coser el gorro en la cabeza. 


  9. Para crear los pies, fruncir y coser de forma sutil la parte inferior de las piernas. 






Para cuidarla...
Lo ideal es no lavarla en exceso, ya que el relleno es de lana y como cualquier juguete de trapo, puede deformarse.
Si son manchitas superficiale lo más adecuado es quitarlas frotando con una toalla humedecida en agua y un poquito de jabón, aclarar con una toalla húmeda (sólo con agua) y dejar secar al aire.

Solo en caso de necesidad, si la muñeca ha sufrido algún "accidente" (con barro, comida...), o si vas a hacer un “lavado de verano” junto con otros juguetes, es mejor prepararle un baño con agua tibia y jabón para ropa delicada.